Era noviembre, mediados de noviembre para ser más precisa.
Me había despertado con esas nauseas mañaneras que te dan en el primer día de clases, cuando vas a viajar o cuando estás por comenzar algo nuevo. Precisamente yo estaba por comenzar una 'nueva vida', la que siempre había soñado, y lo mejor de todo era que no iba a empezarla sola, mejor acompañada no podía estar. Una de mis mejores amigas, Phoebe, iba a acompañarme en este viaje.
Ambas queríamos estudiar Ciencias de la Comunicación en España. Así que cuando la oportunidad de aplicar para una beca apareció no lo dudamos ni un minuto. Ganamos la beca y por fin podríamos realizar nuestros sueños. Pero antes de embarcarnos en nuestro viaje trasatlántico teníamos que hacer una escala en Buenos Aires, ya que una amiga (mejor dicho una hermana), Flor, nos había invitado a celebrar su cumpleaños.
Bajé las gradas y toda mi familia me esperaba con los brazos abiertos en señal de despedida. Mi mamá como siempre me hizo llorar, y creo que fue la primera vez que vi a mi papá llorar. Mis hermanitos se encargaron de hacerme una carta realmente linda en la que se notaba cuanto iban a extrañarme. Y mi hermano me despidió con un abrazo realmente cálido, cabe destacar que era la primera vez que nos abrazábamos con mi hermano. Me despedí de todos, desayuné rápidamente, subí a bañarme y jalé mis maletas. Le dí una última ojeada a mi cuarto y bajé las gradas conteniendo las lágrimas.
Subí al carro y mi papá manejó hasta al aeropuerto en donde estaban todos mis amigos, los amigos de Phoebe, sus papás de y no podía faltar Phoebe.
-Ya era hora de que llegaras- me dijo.
-Ay! Que enojada- le respondí.
-No, enojada no, esque me estoy congelando y los nervios me están matando- me dijo con una cara que lo explicaba todo.
-No sos la única- le dije extendiéndole mis manos para que sintiera lo frías que estaban.
-----PASAJEROS CON DESTINO A BUENOS AIRES, EMBARQUEN EN LA PUERTA 33-----
Ambas nos vimos con cara de emoción, nervios, escepticismo y una sinfonía de demás sentimientos. Nos tomamos de las manos y corrimos a despedirnos de nuestros seres queridos.
Luego, aún tomadas de las manos, nos vimos la una a la otra, respiramos profundamente y atravesamos la puerta número 33.
me gusta seguii escribiendo !!!!!
ResponderEliminarMe gustoo, esta linda (:
ResponderEliminarYa te estoy siguiendo con mi blog, para poder leerla, un besito suerte
http://roro-elartedeamar.blogspot.com te dejo el mio para seguirnos mutuamente
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